jueves, 14 de julio de 2011

Quo Vadis Zeltia

A la negativa de las autoridades sanitarias del Reino Unido del pasado mes de marzo en el sentido de no admitir el Yondelis, el medicamento estrella del grupo Zeltia, hubo que añadirle los malos resultados de cierre del primer trimestre, presentados por el grupo farmacéutico gallego controlado por la familia Fernández Sousa (perdió 7,5 veces más que a lo largo del primer trimestre de 2010 –2,3 millones este año frente a 0,3 millones el pasado– y ello a pesar de haber aumentado en un 7,5% sus ventas –35,4 millones de euros este primer trimestre frente a 33 millones en igual periodo del pasado año–).

Concatenación de malas noticias que tuvieron un “suma y sigue” con el anuncio efectuado por parte de Centocor Ortho Biotech Products, la filial del grupo norteamericano Johnson & Johnson, encargada de la comercialización del fármaco Yondelis en EE.UU., en el sentido de retirar el fármaco contra el cáncer de ovario del proceso de aprobación para su comercialización en EE.UU., después de que la poderosa Food and Drug Administration (FDA), la agencia norteamericana encargada, entre otros cometidos, de autorizar la comercialización de fármacos, decidiera realizar un nuevo estudio para contrarrestar la efectividad del Yondelis.

Decisión, la del grupo norteamericano, que, además de costarle al grupo farmacéutico español 10 millones de dólares (según lo pactado en el acuerdo de cesión de licencia para Estados Unidos que la empresa española tenía firmado con Johnson & Johnson y que debía cobrar a finales del presente ejercicio), pone muy difícil la propia supervivencia de Pharma Mar, la filial de Zeltia, propietaria del Yondelis.

Como sin duda nuestros lectores recordarán, siempre hemos venido manteniendo una postura de extrema cautela acerca de este grupo, dado que ha vivido de especulaciones de una más que dudosa base real acerca de la bondad del famoso fármaco Yondelis. Todo eran presentaciones en congresos, de los que se derivaban, más o menos, buenas palabras, que, bien cocinadas, propiciaban alzas en la cotización de estas acciones que hacían la mar de felices a sus fieles parroquianos.

Pero ocurre que, como en la propia vida, una vez acabada la fase de “pases de salón”, hay que salir al ruedo y no sólo vérselas con el morlaco sino además cuajar una buena faena y esto es lo que no sólo está por ver sino que mucho nos tememos a día de hoy vemos muy difícil pueda llevar a cabo el Yondelis en estos momentos. Los “contras suman más que los pros”, de ahí el duro castigo que viene sufriendo la cotización de las acciones de Zeltia en Bolsa.

En cualquier caso, creemos que el buen momento bursátil de estas acciones es cosa del pasado y que, a corto y medio plazo, para estas acciones la ecuación rentabilidad-riesgo es claramente favorable al segundo factor, de ahí nuestra recomendación, no sólo de no entrar para los que están fuera, sino la de liquidar posiciones para los que están dentro.

En cualquier caso, para aquellos que no quieran seguir nuestro consejo, lo que sí conviene es mantener alta la guardia.

Utope

Remuneraciones en las cajas

En plena debacle de los beneficios (el beneficio atribuido conjunto se redujo un 23% en 2010, hasta situarse en 3.403 millones de euros) y en un año de reconversión de las cajas de ahorros, las cúpulas directivas se mantuvieron los sueldos, es decir, los responsables del desaguisado no tuvieron el mínimo reparo en hundir al sector y encima mantenerse los sueldos, ole, ole y tres veces ole.

Las cúpulas de las 35 entidades de ahorro que han remitido sus informes de gobierno corporativo de 2010 percibieron una remuneración conjunta de 131,3 millones de euros, solo un 0,96% menos que un año antes.
Si con la que ha caído (fusiones, reordenación de la red de oficinas, redimensionamiento de las plantillas, solicitud de ayudas públicas, salidas a Bolsa, caídas de márgenes, desplome del beneficio, pulso contra la morosidad, etc, etc.), los consejos de administración y de la alta dirección de las entidades de ahorro han ganado lo mismo, asusta pensar que no se llevarían de ir medianamente bien las cosas.

Y mientras los culpables de la debacle del sistema financiero se lo llevan calentito, buena parte de sus trabajadores de patitas en la calle. En dos años, las entidades de ahorro han pasado de tener 134.786 trabajadores a 128.112, nada menos que se han eliminado 2.446 empleos en 2009 y 4.228 en 2010.

Con los peores resultados en una década los Sres. consejeros se mantienen los sueldos, y así nos va…

UTOPE

Sí, pero...

Decía el Sr. Sáenz, consejero delegado del Santander –el grupo que lidera por goleada el ranking bancario español–, que la economía española ya ha tocado fondo, lo que no deja de ser una muy buena noticia y más, si cabe, viniendo de tan autorizada fuente.
También dijo el Sr. Sáenz que el crédito en España se va a seguir contrayendo, algo que cree necesario para reducir el endeudamiento del sector privado, opinión en la que también estamos de acuerdo, si bien con matices.

No cabe duda que la empresa española presenta un excesivo nivel de endeudamiento, hoy por hoy, nuestras empresas soportan un endeudamiento medio que supera en un 50% la media de la empresa europea. Dicho esto, debemos tener en cuenta un hecho significativo y son los más de 330.000 millones de euros que el sector financiero español tiene prestados al sector inmobiliario. Faraónica cifra, a todas luces excesiva, que se debe tener en cuenta, dado que por si sola distorsiona el dato medio. Si dejamos aparte el crédito al sector inmobiliario, en exceso sobre-endeudado, el resto de la empresa española soporta un nivel de endeudamiento en línea con el que soportan el resto de empresas europeas.

Abundando en lo de la necesidad de reducir el endeudamiento empresarial, se nos ocurre que la tal reducción, si bien necesaria, no puede llevarse a cabo de la forma en que se está haciendo en la actualidad, es decir de forma indiscriminada, sino selectiva. Entre otras medidas a tomar, se debería anular a cero (por no emplear el término de prohibir, termino éste incompatible con la libertad de mercado) el crédito especulativo, es decir aquel crédito cuyo único fin es generar beneficios al deudor y que, por tanto, no crea puestos de trabajo, algo de lo que tan necesitados estamos.

Es difícil de aceptar el ver como nuestros bancos y cajas están negando el crédito a pymes con una más que aceptable situación patrimonial y cuenta de explotación, con el argumento de que no hay dinero y en cambio se están, no sólo facilitando, sino incluso renovando créditos especulativos, como por ejemplo, los más de 3.500 millones de euros a ACS para poder seguir manteniendo su participación de casi el 20% de Iberdrola y los más de 5.000 millones de euros a Sacyr, para hacer lo propio con el 20% de Repsol.

Si no hay dinero, lo primero que hay que dejar de financiar es a la economía especulativa, saben cuántos puestos de trabajo generan los más de 8.500 millones de euros de crédito a ACS y Sacyr, ninguno, y saben cuántas empresas pequeñas y medianas podrían ver solucionado su problema de financiación con esta cifra, pues no menos de 50.000, que suponen una masa laboral de no menos de 300.000 trabajadores, buena parte de los cuales pueden llegar a perder su puesto de trabajo, única y exclusivamente, por falta de crédito.

Resumiendo, estamos de acuerdo con el Sr. Sáenz en que se debe reducir el endeudamiento, entre otras razones, porque éste, a día de hoy, supera la propia capacidad crediticia del sistema financiero español, pero la tal reducción se debe hacer de forma selectiva, manteniendo dentro de lo razonable el crédito a la economía productiva y cortando a cero el crédito especulativo, de no hacerlo así podemos llegar a ser un país de rentistas y especuladores y muchos cada vez más parados.

Quo Vadis Sacyr

Cuando parecía haberse superado la dura “travesía por el desierto” que han supuesto los dos últimos años para el grupo constructor que hace ahora 25 años constituyeron los ex Ferrovial, Sres. Loureda, Sanjuán y Del Rivero, en los que a la caída del negocio constructor en España, al mal momento por el que ha venido, y viene atravesando, su filial inmobiliaria Vallehermoso, hubo que sumar la caída de la cotización de los títulos de Repsol con las dificultades que le supuso para el grupo mantener las garantías pactadas en el crédito asumido para la adquisición del mismo.

Como decíamos, una vez superada esta muy difícil etapa, ahora que las acciones de Repsol están en un buen momento, lo que le supone al grupo constructor suculentas plusvalías latentes, y que el Santander ha decidido liderar la pool de bancos para la renovación del crédito de casi 5.000 millones de euros, que vence a finales de ejercicio, lo cual le permitirá seguir manteniendo en cartera estas acciones a la espera de poder liquidarlas en optimas condiciones, cuando en definitiva se creía superado el mal momento, hasta el punto de retomar la buena costumbre de repartir dividendos, hete aquí que el núcleo de accionistas de referencia del grupo se escinde en dos con dispares puntos de vista (léase intereses), posturas que se teme puedan llegar a ser irreconciliables.

Por un lado, el grupo de los ejecutivos del grupo, Del Rivero, Manrique y el ex presidente Loureda, que en conjunto controlan en torno a la tercera parte del capital, y, por otro, el también fundador del grupo Sr. Sanjuán, junto con el máximo accionista del grupo y último en llegar, el empresario canario Sr. Carceler, y el siempre díscolo Juan Abelló, que en conjunto controlan algo más de la cuarta parte de capital. Mientras, el resto de accionistas de referencia de Sacyr, el grupo de cajas y los grupos Fuertes y Carreter, que, en conjunto controlan otra cuarta parte del grupo, se sitúan, como se suele decir en estos casos, a la espera de acontecimientos.

Según parece, las hostilidades vienen por el hecho de que al Sr. Carceler, más que Sacyr, lo que le interesa es el 20% de Repsol que controla el grupo (el Sr. Carceler de siempre ha estado ligado al negocio petrolero), participación que pretende hacerse a base de intercambiar acciones de Sacyr por acciones de la petrolera, además de efectivo.

En cuanto a Sanjuán y Abelló, las diferencias con Del Rivero están más relacionadas con el tipo de gestión. Según parece, la faraónica obra de ampliación del Canal de Suez no va por buen camino, lo que de confirmarse o, mejor dicho, de no reconducirse podría terminar siendo un golpe difícil de digerir para el grupo. Y es que no podemos olvidar que, a pesar de la mejora de la situación del grupo con respecto a la que sufría hace un  año, no deja de ser muy vulnerable con un endeudamiento que muchos califican de excesivo y con un negocio, el constructor e inmobiliario, si más no, a nivel doméstico que pasa por un mal momento y con tendencia a peor.

Si bien son muchos los que confían en la indudable capacidad de Del Rivero por superar situaciones adversas también son muchos los que opinan que en esta ocasión una lucha fraticida en la cúpula de Sacyr es un lujo que el grupo Sacyr no puede permitirse.

viernes, 8 de julio de 2011

Fantasía contra la burbuja

Pasados ya tres años desde que se iniciara el, por decirlo de algún modo, “pinchazo” de la burbuja inmobiliaria, la cosa sigue prácticamente igual, han caído las ventas de pisos a particulares, ya sea por falta de compradores o de financiación. Los bancos siguen aumentando su cartera de inmuebles, fruto más de la insolvencia de los promotores que debido a ejecuciones por impago de hipotecas a particulares y los precios de los pisos apenas si se han movido, a lo sumo han sufrido un recorte medio del orden del 15%.
Mal escenario, el dibujado, y lo peor es que apenas se están tomando medidas para mejorarlo, parece ser que la consigna es la de aguantar y esperar, ante lo cual uno se pregunta, ¿esperar a qué?

Somos de la opinión que, en este caso, lo de esperar es la peor de las estrategias, pues lo peor está por venir y lo peor es el hundimiento del sector de promotores inmobiliarios, que deben la friolera de 300.000 millones de euros a nuestros bancos y cajas. Catástrofe que, de momento, se ha podido sortear, por cierto, con más pena que gloria, a base de aplazamientos, adjudicaciones y renegociación de deuda, pero estos no son más que remiendos, de lo que se trata es de buscar soluciones e ineludiblemente éstas pasan por tomar iniciativas.

La primera es que debe terminar el divorcio actual entre promotores inmobiliarios y entidades financieras, éstas deben asumir que el promotor no podrá devolverles lo que les adeuda, de ahí que no les queda más solución que una alianza, pues el problema no son los inmuebles que se han tenido que quedar, sino los que están por venir. De ahí que deben trazarse estrategias a base de liquidar los stocks de pisos invendidos antes que éstos lleguen a nuestros bancos, ¿cómo?

En primer lugar, creando una red de ventas de inmuebles a lo largo y ancho de toda Europa que ofrezcan al inversor, al jubilado europeo, etc. pisos en prácticamente toda España y a buen precio.
En segundo lugar, se debe apostar por el alquiler, los pisos invendidos, los que hay, y los que habrá, deben ponerse en renta y para ello se deberían crear fondos de inversión inmobiliaria que invirtieran en estos inmuebles para ponerlos en renta, fondos que se nutrirían de las colocaciones de sus participaciones en la totalidad de los mercados financieros del mundo.

En cuanto al mercado doméstico, la dura experiencia debe dar sus frutos, se debe volver a financiar no más del 50% del valor de tasación del piso y hacerlo a un plazo que no supere el plazo óptimo de financiación, aproximadamente 1/i. Es decir, por ejemplo, a un tipo de interés del 0,35% mensual (4,2% nominal, 4,28% TAE) este plazo no debe exceder de los 285 meses y, además, sólo se deberían conceder hipotecas a aquellas familias que disfruten de un nivel de ingresos que supere cuatro veces la cuota mensual a pagar.

Que con ello se perderán muchos presuntos compradores, cierto, pero de lo que se trata es de que sólo compren los que pueden pagar, de no hacerlo así, más que comprar un piso, lo que adquiere el comprador es un problema. Si, por otro lado, hemos sabido crear un satisfactorio mercado de alquiler, se salva lo de la accesibilidad a la vivienda, pues no podemos volver a caer en el error de confundir accesibilidad con propiedad. En cualquier caso, no podemos olvidar que en España el ratio de propiedad sobre alquiler está muy por encima del que se da en los países ricos (Alemania, Francia, Holanda, etc.) y sólo por debajo del que se da en los pobres (Rumanía, Bulgaria, etc.), por algo será.

Puede que lo expuesto no sea la solución, por otro lado, sería pretencioso por nuestra parte el creerlo, se trata sólo de un intento de reconvertir la situación actual, toda vez que, y aquí sí que no se admiten dudas, hoy por hoy, lo de no tomar iniciativas es un lujo que no nos podemos permitir.